Muchos padres no le dan importancia a la forma del paladar de sus hijos, pero esta pequeña estructura puede tener un impacto mucho mayor de lo que parece. Un paladar estrecho en el desarrollo infantil puede condicionar desde la respiración hasta el habla o la posición de los dientes. Te contamos por qué es importante detectarlo a tiempo.
¿Qué es un paladar estrecho y por qué aparece?
El paladar estrecho es una malformación en la que el maxilar superior no se desarrolla con la anchura adecuada. Suele estar relacionado con hábitos como la succión prolongada del chupete o el dedo, la respiración bucal continuada o factores genéticos. Cuando esto ocurre, el espacio disponible para los dientes y las vías respiratorias se reduce.
Cómo influye un paladar estrecho en el desarrollo infantil
Respiración y calidad del sueño
Un paladar estrecho reduce el espacio de las fosas nasales, favoreciendo la respiración bucal. Esto puede derivar en ronquidos, sueño de peor calidad e incluso apnea infantil, afectando al descanso y al rendimiento diario del niño.
Desarrollo del habla
La estrechez del paladar puede dificultar la correcta colocación de la lengua al hablar, provocando alteraciones en la pronunciación de ciertos sonidos.
Alineación dental futura
Un maxilar estrecho suele generar falta de espacio para los dientes definitivos, lo que aumenta el riesgo de apiñamiento dental y de necesitar ortodoncia en el futuro.
Cómo se trata a tiempo
El tratamiento más habitual es el uso de un expansor palatino, un aparato que ensancha progresivamente el maxilar durante la infancia, cuando el hueso todavía es maleable. Cuanto antes se detecte, más sencillo y cómodo resulta el tratamiento para el pequeño.
Detectar un paladar estrecho a tiempo permite corregirlo con tratamientos sencillos y evitar problemas respiratorios, del habla o dentales más adelante.
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